No maten al mensajero...

La moral hoy está desprestigiada. Se la llama peyorativamente "moralina", y a quienes la defienden se los acusa de retrógrados e inmediatamente se les retiran todos los micrófonos.
Y si bien el ataque externo es muy fuerte, la debilidad también es interna, ya que muchos han querido defender la moral desde una forma de soberbia, mal llamada "autoridad moral".
El autor de este blog habla de moral sin autoridad moral, sino desde su lucha cotidiana contra sus debilidades, pasiones insanas, y flaquezas espirituales.
La moral está por encima de todos nosotros. Es nuestra labor cotidiana el elevarnos hacia ella, y no intentar bajarla a nuestra (aún) mediocre altura.



martes, 1 de junio de 2010

Una analogía...

Quizás una analogía nos ayude a ver un poco mejor lo que está ocurriendo.

Creo que todos estaremos de acuerdo con que la obesidad es una enfermedad que trae aparejados una serie de problemas para quienes la sufren. Desde luego que hay personas que son "normalmente" delgadas, sin necesidad de cuidarse en las comidas ni controlar su peso, sin embargo a otras personas les resulta muy difícil controlarse y cuidarse durante toda su vida.

Pero...

¿Qué sucedería si de repente comenzara a mostrarse a la obesidad como algo positivo? Si comenzaran campañas publicitarias encubiertas para mostrar a los gordos exitosos y felices. E incluso si se le cambiara la connotación negativa de la palabra "gordo" tomando otra palabra para reemplazarla, ¿"grosso", tal vez? Entonces se organizarían "marchas del orgullo grosso", se repitieran sistemáticamente lemas como "ser grosso es ser feliz"... Si se mostraran documentales haciendo notar que Hitler, Videla, y otros criminales fueron "flacos" que odiaban a los "grossos", y a todo el que hablara a favor del cuidado de la salud se lo catalogaría como "grossofóbico".

¿Qué pasaría con la gente que está luchando por cuidar su alimentación? Obviamente que les resultaría mucho más difícil su lucha. Los que la abandonarían se sentirían "liberados" de tantos años de "reprimirse". Incluso muchos niños y jóvenes crecerían viendo en la obesidad algo agradable, correcto, y hasta anhelado... Se comercializarían intervenciones quirúrgicas totalmente innecesarias llamadas "lipoimplantación"...

¡Y, oh sorpresa, de golpe se vería en la calle una cantidad mucho mayor de gordos que antes! Los medios entonces se jactarían de que ellos solo mostraban algo que ya existía pero que estaba escondido (¿"salieron de la heladera"?). 

Obviamente que ni los gordos ni el resto de la sociedad se beneficiaría con esta nueva situación. Habría más enfermedad, más muertes prematuras, etc, etc...

No sé si les habrá causado gracia este "escenario" o los habrá invitado a reflexionar. 

Y hablo sabiendo del tema: Yo soy uno de los "grossos" reprimidos, y espero seguir siéndolo.






1 comentario:

  1. Sos grosso, sabelo.
    No, en serio, muy buena analogía; te aseguro que la voy a mencionar cuando hable con otra gente del tema.
    Pero como no estoy exactamente de tu lado, te digo dónde empieza a fallar para mí: a partir de "Incluso muchos niños y jóvenes crecerían viendo en la obesidad algo agradable, correcto, y hasta anhelado." Con la homosexualidad nunca va a pasar eso, me juego lo que sea.
    Las conductas humanas que la religión cristiana señala como "desviaciones" o "pecados" siempre son tentadoras, debemos estar en guardia para no caer en ellas porque son innatas al ser humano, que es malo por naturaleza (estoy simplificando escandalosamente, pero vos sabés lo que quiero decir). Es tentador ser infiel a tu pareja, es tentador dejarse llevar por la ira, es tentador ser vengativo, egoísta, perezoso... lo contrario siempre cuesta, hay que hacer un esfuerzo de voluntad.
    Pero para vos y para mi, que somos heterosexuales, no es tentador pasarnos a la homosexualidad, ni representa ningún esfuerzo seguir sintiendo atracción por el sexo opuesto. Lo innato, en este caso, es justamente "seguir las leyes". Podría argumentarse que eso es así porque crecimos en una época en la que la homosexualidad todavía se veía como algo negativo (chistes homófobos, estereotipos, etc.), pero que al cambiar esa imagen en la sociedad pasará a ser una tentación más para cualquier joven, independientemente de su orientación sexual "innata". Yo dudo mucho que así sea, pero a lo mejor estoy subestimando la influencia de la sociedad.

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